EL SÍNDROME PALLIN

He dudado en titular esta entrada entre “El sindrome de Pallin”, en honor a la candida presidencial por el partido republicano de los Estates, o “El síndrome de no me quiero enterar de la vida sexual de mis hijos/as, sobre todo, de mis hijas a no ser que se queden embarazadas”. Obviamente. he elegido el primero, más por lo breve que por lo explícito. Comencemos:

Volvemos a la guerra: tema aborto. Ya no es contra la nueva ley de reforma, sino contra el aborto en sí. Algunos pensábamos que este tema ya se había “superado”, después de veinticinco años de vigencia de la actual ley, pero los hechos actuales demuestran que no, que es un tema muy recurrente.

Se había empezado contra la ley del divorcio, se continuó con que no había que impartir clases de educación sexual en los colegios, se siguió contra la ley que despenalizaba los tres supuestos de aborto, después contra la campaña del uso del preservativo “Póntelo, pónselo” y, últimamente, llegó el tema de la píldora del día después. Antes pasamos contra la asignatura de EpC.

España es el país de la U.E. en el que han crecido más los embarazos de adolescentes. Pero ésta no es la noticia que mueve el pensamiento de nuestra pensante sociedad y de nuestra, también, pensante Iglesia, la católica, por supuesto.

La noticia es que se están realizando abortos a estas adolescentes en mayor número que en los otros países de la U.E. De forma, incomprensible para algunos, parece ser que ya no nos importa el pecado carnal en nuestras hijas o hermanas, sino que hemos trasladado el objetivo al efecto-fruto de ese pecado. Después de tantos días, meses, años, lustros, décadas y centurias, nuestro país, nuestra patria, ya ha superado, por fín, el pecado: el pecado ya no nos acecha. Hemos pasado de importarnos el “antes” al “después”. ¿Es que ya estamos en una nueva fase de superación o es que se ha dado por perdida la guerra contra el “antes” de la población heterosexual y se ha focalizado exclusivamente esa energía en el depravado y promiscuo grupo homosexual ya que ellos no tienen el “después”?

Como fruto de esta fase de desconcierto milenario, nos ha llegado una frase que está cuajando cada día más hasta casi solidificarse, incluso esta marcando moda:

“Los padres tenemos derecho a que nuestros hijos...”

-Los padres tenemos derecho a que nuestros hijos no sean adoctrinados en la asignatura de EpC;

-Los padres tenemos derecho a que nuestros hijos sean escolarizados en castellano;

-Los padres tenemos derecho a que nuestros hijos sean formados en nuestros valores (religiosos, obviamente)...

(léanse las anteriores frases de la siguiente forma):

-No quiero que mis hijos se les hable de sexo y de homosexualidad;

-No quiero que mis hijos hablen lenguas minoritarias;

-Quiero que mis hijos piensen como yo.

Lo ya “ultimísimo” es que se diga que es una aberración de que la reforma de la ley de aborto contemple que las mujeres de 16 años puedan abortar sin consentimiento paterno. Es decir, “los padres tenemos derecho a decidir si nuestra hija de 16 años va a abortar o no”. ¿Me puede alguien jurar o prometer que es esa frase y no un eufemismo de “los padres tenemos a decidir que la hija de 16 años de nuestro vecino aborte o no”?

Aprovecho para que, si alguien quiere, me diga que hacer si nuestra hija de dieciséis años toma la decisión de abortar y nosotros, sus padres, nos oponemos. Ruego también me iluminen en sentido contrario, es decir, nuestra hija quiere llevar a adelante su embarazo y los padres nos negamos.

Yo, como clásico que soy, sigo pensando que habría que volver al génesis -al laico, por supuesto- al principio de todo, a aquella época en que todavía pensábamos algo,a aquella época de pre-televisiones privadas, y volver a al tema de que hay que hablar con nuestros hijos/as de la cosa sexual, de impartir clases de educación sexual en los colegios, en definitiva, volver al pre-”antes”.

Uno, aparte de ser un clásico, es también perro viejo y puede llegar a pensar si al final no será una estrategia política de los contra el “antes” y el “después”, de erosionar al contrincante y verdaderamente no les interesa nada más que alcanzar el poder. A los hechos me remito: gobernaron ocho años y este tema, el “después” no salió nunca a la palestra.


NO ES LO MISMO (como decía la canción)

Está todo impregnado por ETA. Tantos años con este tema ha hecho que toda la política díaria este barnizada por este grupo armado.

El sonsonete de “cumplimiento integro de las penas” se circunscribía a los etarras que permanecían en la carcel acusados de asesinato y a su puesta en libertad cuando cumplían su condena que, como todo el mundo sabe, en España es de 35 años máximo. Ahora se quiere aplicar este “cumplimiento integro de las penas” también a pederastas, psicópatas y violadores. Lo más fácil es pensar que “todo es lo mismo” y que estos grupos tienen que estar al mismo nivel penintenciario de atracadores, falsificadores, asesinos a sueldo, traficantes de armas, estafadores y traficantes de droga. Hemos llegado a un punto que parece ser que si dices que “no todo es lo mismo” te van a tachar de filoterrorista o de padecer algún tipo de filia sexual no declarada.

El “vale todo” del aznarismo hizo que esta manida frase se convirtiera en una de sus máximas ,a pesar de que en sus ocho años de gobierno no la llevaron al Parlamento, reconociendo que la Constitución Española no permite la cadena perpetua. Cuando perdieron el poder en el 2.004 volvieron al mismo sonsonete. A este monocorde unieron el dolor de las victimas del terrorismo y las pusieron en primera fila para hacer oposición. Éstas ya no solo eran víctimas sino que podían ser hasta una cosa parecida a jueces populares en la sombra o depositarias de un dolor que se convertía en una fuente del Derecho. Abrieron más el abanico, he introdujeron a victimas de violaciones, de psicópatas y de pederastas. Todas fueron puestas al mismo nivel. Como el dolor era el denominador común para todas, los ejecutores de ese dolor también.

El que no se pudiera reformar la Constitución Española introduciendo la cadena perpetua era genial para el tipo de oposición que le gustaba hacer al PP. Los socialistas en el gobierno, sabiendo que es un tema muy recurrente por lo de visceralidad que implica, se apuntaron a una especie de “sí pero igual no, no pero igual sí” y llegando incluso a que se hiciera del caso de Juana Chaos una parodía al no decir claramente que éste ya había cumplido la pena y que había que ponerlo en libertad. El ministro de Justicia de aquella étapa, López Aguilar, con su imposibilidad a sintetizar sus declaraciones y a chorrear infinitamente sobre cualquier tema nimio, unido a su miedo a enemistarse con algún grupo sociológico de sus electores, complicó en sobremanera este caso. Un tema de amenazas hechas por el etarra, hace que este siga en la carcel a pesar de que tenía que ser puesto en libertad. Se fuerza la ley para retenerlo en prisión, por miedo al “que dirán”. Este “que dirán” empieza a complicar todo. Hay un punto de inflexión y , a partir de ahora, cualquier victima es un referente. El discurso de que una victima no puede ser juez parece trasnochado. El meter todos los delitos en el mismo saco es normal. Si cuestionas que los violadores, pederastas y psicópatas son enfermos mentales y no deberían estar en prisiones sino en sanatorios, te pueden llevar a que te miren mal. El comprobar que se sigue retorciendo este tema, diciendo que la castración química es un salida a violadores y pederastas hace que no se ponga colorado nadie, a pesar que no es una salida permanente y que solo puede ser una parte de la solución. Si solicitas que haya sanatorios-prisión para este tipo de enfermos mentales, en vez de prisiones, se te vuelve a mirar mal o ya ni se te escucha. Ya no digamos si intentas diferenciar las causas que ha llevado a un pederasta a cometer un delito o a un traficante de armas (placer vs dinero). Se busca la reflexión más fácil y se dice que todo es lo mismo.

A pesar de que un violador multiple pueda salir a la calle, ya no después de 35 años sino de 40 si se le aplica la “doctrina Parot”, sabiendo todo el mundo que no está curado y exista la seguridad de que pueda volver a cometer este tipo de agresiones, se le califica como si fuera un falsificador de dinero o un estafador. La pena de prisión para estos últimos puede ser suficiente para que no vuelvan a dilinquir pero, para un enfermo mental del tipo anterior, es imposible que el miedo a la condena sea disuasorio ya que su pulsión sexual es superior a su razocinio.

Lo peor de todo esto es que hace años, no tantos, esto era una premisa que todo el mundo conocía.

Al final te cuestionas si hay esperanza o si es que ha bajado el nivel intelectual de tus paisanos. Más si sabes la poca la intelectulidad que tiene uno, en este caso yo, la cosa todavía es peor.

CATÓLICOS PRACTICANTES

Recuerdo que un profesor nos preguntó si éramos católicos. Todos, y sin ningún tipo de dudas en nuestra mente, habíamos contestábamos afirmativamente. Tan pronto como oyó la respuesta, en su cara apareció una sonrisa de autosuficiencia y nos volvió a inquirir:

-¿Creéis que la Virgen María fue embarazada directamente por Dios?

Después de las risas de rigor ante semejante pregunta, nos quedamos callados sin saber que decir. Algunos se atrevieron a plantear que lo más seguro es que fuera embarazada por San José, pero con la intervención de Divina. Los demás no supimos que decir.

Siguió con otra pregunta:

-¿Creéis que cuando un sacerdote en la Santa Misa, en la Eucaristía, toma el vino y la Hostia, verdaderamente es la Sangre y el Cuerpo de Jesucristo.

Empezamos soltarnos. La mayoría contestábamos que no, que era simplemente un ritual.

Sin alzar la voz, había continuado:

-¿Creéis que los Santos, son hombres celestiales y deben ser adorados como tales?

Aquí creo recordar que había habido un empate técnico en las respuestas afirmativas y negativas.

-¿Creéis que con limosnas, peregrinaciones, contribuciones a la Iglesia, se pueden redimir los pecados?

Los votos negativos había sido mayoría.

-¿Sois partidarios de que se suprima el celibato y que los sacerdotes puedan formar una familia, es decir, puedan casarse y tener hijos?

La totalidad había contestado que sí. La mayoría alegaba que esto establecería una relación más humana con los feligreses.

Cuando nos preparábamos para seguir recibiendo alguna otra pregunta, más preocupados en que pasara la hora de la clase que por interés en el tema, el profesor nos anunció:

-Os informo que no sois católicos.

La incredulidad y, en algunos casos, la risa nerviosa, se reflejó en la cara de todos nosotros. Personalmente me sentí ateo y que iba a ir directamente al Infierno.

-Sois protestantes, sentenció.

Esto sonó peor. Pensé en decírselo urgentemente a mi madre y que me llevara de inmediato a que me volvieran a bautizar y repetir la Primera Comunión. Temí que me echaran de España y que tendría que irme a vivir a Inglaterra.

Ahora, ya unos años después, recuerdo a menudo esta anécdota cuando en tertulias improvisadas con amigos, conocidos y menos conocidos, les preguntas si son o se consideran católicos. Automáticamente y sin ningún tipo de vergüenza te contestan: “bueno…, soy católico, pero no practicante”. Esta matización -“no practicante”- es la cuestión de mi desasosiego. Lo peor de esto es que sueltan esta respuesta matizada pensando que es producto de una profunda reflexión. Otros suelen decir: “no creo en la Iglesia ni en los curas, pero sí en Jesucristo y en Dios”. Lo más curioso, por no decir indignante, es que prácticamente la mayoría son partidarios del divorcio, van a Misa solamente en bodas, comuniones y bautizos, están de acuerdo con la actual ley de aborto, incluso pueden llegar a tener una vena marcada anticlerical, no marcan la X en la casilla de Hacienda en el apartado “contribución a la Iglesia Católica”, incluso algunos de ellos no han bautizado a sus hijos y, obviamente, no les encomiendan a efectuar la Primera Comunión, la mayoría vota a partidos de centro-izquierda. La paradoja continúa cuando no tienen ningún problema en llevar a sus hijos a colegios concertados pertenecientes a ordenes religiosas o a colegios de titularidad pública y que estudien la asignatura de religión, algunos incluso llevan a sus hijos a colegios integristas católicos. A las preguntas que se les puede hacer sobre esta evidente contradicción, te contestan: “no sabía que hacer”, “seguro que no les hace ningún mal”, “la religión es cultura”, “yo estudié en un colegios religioso y ya ves”, “en los colegios del Opus Dei los preparan muy bien”,…

Sobrepasando la teoría de mi antiguo profesor, estos no son católicos, no son ni “católicos practicantes” ya que la Iglesia Católica no permite que se cojan los Dogmas de su ideario como si fuera un hipermercado: "éste sí, éste no, éste solo en parte..." . Son de alguna secta cristiana que todavía está sin definir. Lo peor de todo, es que son mayoría.

FAUNA TERTULIANA

A diario recuerdo las palabras de Marx –Groucho- cuando decía: “claro que tengo principios, pero, si usted quiere…, puedo tener otros”.

La radio se ha convertido en el lugar donde se asienta lo peor del periodismo español, con el desembarco de tertulianos que apoyan, tanto con acción como por omisión interesada, la ideología del conductor del programa o del dueño de la emisora.

El tertuliano de hoy en día, es un personaje de lo más curioso. Tal como pasa en la Naturaleza, también ocurre en las ondas hertzianas. Tenemos varias varias especies:

Políticos en activo: Desconozco la función de este tipo de tertuliano asiduo, que lo único que intenta es vender el programa o la posición de su partido. Entendería que se les invitara de forma ocasional para entrevistarle, no para que haga de portavoz diario de su partido.

Políticos en desuso (o desencantados): La mayoría tienen una posición de crítica feroz a todo lo que les rodea y, sobre todo, a lo que dejaron atrás. Los más significativos son Pablo Castellano, Cristina Alberdi y Ramón Tamames. Se les podría definir como: “odio todo lo anterior y todo lo posterior”. Quizás habría que incluir en este apartado a algún periodista como es Javier Nart. Este grupo tiene que incluir en algún momento del programa la frase “y lo digo yo, que soy de izquierdas, pero no de esta izquierda,…”

Periodistas “independientes”: Son un pequeño grupo que puede ir a cualquier programa y hablar de cualquier tema sin importarle el posicionamiento del programa o del conductor. No se enfrentan abiertamente a ellos sino que intentan dar una visión personal aunque sea haciendo malabarismos y juegos dialécticos para no quedar mal con el que le abona su colaboración. Un claro ejemplo es Fernando Jáuregui.

Periodistas extraterrestres: Este tipo de periodista solamente se da en Catalunya. Es capaz de criticar todo, a excepción de lo que ocurre en tierras catalana. Ante cualquier critica contra el Govern de turno, que salga desde la no-Catalunya, sale en su defensa automáticamente. La realidad sólo existe más allá del Ebro.

Periodistas bipolares: Tendría que incluir a este espécimen en el capítulo anterior. Cuando son invitados por algún medio catalán dicen una cosa, si el medio es de Madrid dicen otra o la matizan.

Periodistas de partido: Aquí se podría englobar a la mayoría de ellos. La independencia y la ética periodística que, parece ser, les habían inculcado en la facultad, brilla por su ausencia. Aquí se puede listar desde Carnicero a Isabel Sansebastian.

Periodistas masoquistas: Son los más odiados por un servidor. Asisten asiduamente a programas donde son, por la mayoría de los asistentes y por el propio conductor/director, masacrados. Ejemplo claro: Antonio Casado y Carlos Mendo.

Periodistas “chicle”: Depende de quien los contrate, se posicionan. Son de la ideología de su pagador.

No quiero dejar el tema de los tertulianos sin adentrarme en el mundo de los directores de programas. Aquí ya no se puede relacionar por su especie sino por su nombre propio:

-Iñaki Gabilondo: Hasta la segunda legislatura de Aznar era considerado una “monja”. Pasaba con demasiada facilidad de efectuar una ligera crítica a algún ministro aznarista, a hablar de la problemática del pingüino austral. El “Prestige” y la segunda guerra de Irak le hicieron salir de su “clausura”. Hasta él mismo confesó que Aznar le había roto los nervios.

-Luis del Olmo, el daliniano: Está por encima del bien y del mal. Su adscripción societaria al grupo del ABC, le “obliga” a no alinearse asiduamente con el PSOE cuando gobierna este partido en Madrid. Quizás es el único periodista que no ha olvidado totalmente las lecciones de la asignatura de Ética Periodística que se imparte en 3º de carrera.

-Carlos Herrera: Es como si lo hubieran puesto allí expresamente para hacer la oposición a Chaves, Presidente de Andalucía. Su alineamiento con el PP es descarado, aunque, a la hora de efectuar una entrevista a uno de sus “dianas” habituales (socialistas, independentistas, comunistas, nacionalistas, etc.) siempre las termina de “buen rollito”. En una de las efectuadas a Zapatero, le preguntó que tendría que hacer él en esta España si se consideraba español, de derechas, católico y heterosexual. Parece ser que se sentía perseguido por el “extremismo estalinista-maoísta” de presidente Zapatero. El objetivo empresarial de esta cadena radiofónia no es precisamente la captación de oyentes y, consecuentemente, maximizar el beneficio económico, que parece no importarles al ser perennemente la última cadena en radioyentes de las 4 "grandes".

-Jiménez Losantos: Cada vez que lo escucho tengo que ponerme en el papel de abogado del diablo. Personalmente creo que este señor padece algún tipo de enfermedad psicológica resultante del atentado que tuvo en Barcelona, al ser secuestrado y tiroteado en una pierna por miembros de Terra Lliure y haber mirado hacia otro lado toda la sociedad catalana. Su único “delito” fue oponerse a la aplicación de la ley de Normalización Lingüística catalana. Sus colaboradores y compañeros radiofónicos (Cesar Vidal, la Schlichting, Ignacio Villa, etc.) se aprovechan de él (su programa es el 75% de la audiencia de la Cope). Es el único que tiene motivos para ser tan extremista. La gente cercana y que lo aprecia, debería aconsejarle asistir a un profesional. No es normal que todos los días, desde las 6 de la mañana, demuestre tanto odio.

Cuando uno escucha el programa de una emisora, espera oír varias posiciones intelectuales, de gente de presumible valía intelectual, para seguidamente, optar por la que él crea que es la posición más acertada o cercana a su ideología. Lo que está ocurriendo en la radio es que gente de no demostrada solvencia intelectual, se alinéa con la doctrina de la dirección de la cadena y dice lo que sus oyentes de parroquia quieren escuchar.

Al final son viejas ociosas hablando alrededor de una mesa camilla.

¿No sería mejor invitar y presentar a tertulianos que anteriormente hayan reflexionado y estudiado el tema a tratar, o es que se puede hablar de política terrorista, de política monetaria, de política exterior, etc., como si fuera una tertulia de futbol? Parece ser que sí.

Lo peor de todo es oír a algún tertuliano autodenominarse “creador de opinión”.

Siempre nos querará el exilio.

ETA Y EL OTRO PLATO DE LA BALANZA

Se hacen muchas alusiones al conflicto de Irlanda del Norte cuando uno habla de ETA pero, la totalidad de los comentarios, siempre empiezan o acaban matizando que no tiene nada que ver un tema con el otro.

Una de los puntos que más me ha llamado la atención sobre esta diferenciación, es la falta de un grupo armado en el otro presumible bando que equilibre las acciones armadas de ETA.

La "acción-reacción-acción" es directa entre el brazo militar de la izquierda nacionalista y las Fuerzas de Seguridad del Estado, incluida la Ertzantzia, no existiendo un grupo armado al otro lado que, tal como pasa en Irlanda entre el IRA católico y los diferentes grupos armados protestantes, equilibre con sangre y muertos la balanza.

Los objetivos etarras no han sido sólo policías y militares, sino que también ha habido entre ellos miembros de la sociedad civil, como han sido periodistas y políticos y, cuando las acciones armadas han sido indiscriminadas, tal como fueron las que se produjeron por el sistema del llamado coche-bomba, lo han padecido incluso gente que no tenía nada que ver con los objetivos de esa lucha. Habría que recordar que no sólo ha habido victimas menores de edad implicados en el victimario del grupo armado de la izquierda nacionalista, como han sido familiares de miembros de las fuerzas de seguridad sino que ha habído victimas colaterales que no tenían ningún tipo de relación, ni indirectamente, con los objetivos del grupo armado.

Muchas veces me pregunté por qué algún sector violento de la población o algún familiar directo o indirecto de alguna de las victimas de ETA no se ha tomado la justicia por su mano y ha cometido, también, un atentado indiscriminado contra el mundo del MLNV. ¿Ha sido por miedo, por desidia, por falta de concepción de sacrificio, por falta de medios tal vez…, ?

Todos los atentados directos contra el mundo del MLNV, ya fuera a través de grupos tan diversos como ATE, BVE, GAL o algún otro que no recuerdo, fueron perpetrados por miembros de las FSE o a través de mercenarios contratados en el extranjero y, ambos grupos, financiados por los propios organismos públicos estatales o a través de empresarios acosados por el llamado "impuesto revolucionario". No ha habido ningún familiar de victima del terrorismo, ni ningún grupo formado "espontáneamente" que, en represalia para defenderse o responder a esa violencia, aplicara la máxima del "ojo por ojo".

A pesar de que ETA también ha atentado contra miembros y sedes de grupos políticos de la izquierda (comunistas y socialistas), en estos partidos tampoco se ha dado hasta la fecha ningún debate interno que abogara por devolver los golpes al grupo etarra o defenderse directamente de ellos. Sí que ha ocurrido que, algunos miembros de esos partidos, cuando han sido gobierno o han tenido tareas de responsabilidad policial, han actuado fuera de la ley y de las órdenes expresas del Gobierno de turno para, presumiblemente, "equilibrar la balanza". Quizás algunas de estas acciones si tuvieran, aunque fuera de forma tácita, el beneplácito de altos cargos del Gobierno, tal como fue el intento de secuestro de un alto jefe de ETA para intercambiarlo por el capitán de farmacia Martín Barrios o el senador socialista Enrique Casas, secuestrados por el grupo armado vasco, pero fueron unas acciones aisladas, no dentro de una estrategía.

No hace muchos años, en una charla con un amigo argentino sobre este tema, me insinuó que esta falta de "replica", había sido debido a que la sociedad española todavía vive en el miedo que se incautó de la población una vez terminada la guerra civil. También teorizaba que esto, es decir, el sufrir el silencio y comprensión victimista los atentados o saberse objetivo de este grupo armado y no contrarrestarlos con violencia, no se hubiera producido si en España, la gente que luchó en la guerra civil no hubiera muerto en ella o que tuviera, actualmente, más de 90 años. Me ponía los numerosos ejemplos que había habído entre sectores ideológicos enfrentados antes de 1.936

Esta reflexión me ha llevado a pensar en las palabras de este amigo.

Muchas veces se ha hablado que en el País Vasco existe un CONFLICTO, pero si lo analizas en profundidad e intentas ubicar una premisa, el silogismo no se cierra. El conflicto no existe ya que para que haya un conflicto debe haber dos partes. En un conflicto deben existir 2 partes enfrentadas. En este caso se ve que una parte A puede liquidar a B, pero B no hace nada, es decir, un militante de ETA puede matar a un concejal socialista o popular y no hay ningún grupo armado que se enmarque en la órbita de estos dos grupos políticos, es decir, socialista o popular, que devuelva el golpe, no existe la acción-reacción-acción. Es la policía, tanto autonómica como estatal, las que actuan sobre este grupo, y las que, ahora sí, desencadenan la acción-reacción-acción.

Esto también me ha hecho recordar que, cuando tenía apenas unos 10 años, paseando con mi abuela, me señaló a un policía armado con su enorme abrigo gris y que vivía por nuestro barrio. Me comentó que ese policía había sido uno de los peores torturadores que había habido en nuestra ciudad una vez acabada la guerra civil y que había matado a varios hombres que ella denominaba "de ideas". Yo le pregunté por la razón del porqué nadie lo había matado, algún familiar de los asesinado o alguno de los torturados una vez hubiera salido de la comisaría o de la cárcel. Me contestó que era por miedo. Elucubré que hubiera sido fácil acabar con él ya que hacía el mismo camino todos los días y que solamente se hubiera necesitado un palo o un cuchillo. Ella, estupefacta, no supo decirme nada más, creo que solo me dijo que "la gente no quiere problemas y prefieren olvidarse".

Uno está dispuesto a morir, pero no a matar; uno está dispuesto a matar, pero no a morir. En esto se resume, el síndrome del siervo o de la victima, como también el síndrome del amo/verdugo, que explica tanto lo que sucede en el País Vasco, como en el policía torturador, del que me hablaba mi abuela.

Siervos/victimas/esclavos/mártires": Su objetivo, sin saberlo, es vivir con miedo.
Puede resultar extraño que, sabiendo que puedes ser objetivo de un grupo armado, como es el caso de los políticos en el País Vasco, te presentes a elecciones locales, autonómicas y generales. Puedes recibir el "castigo" y no te sientes con fuerza moral suficiente para alzar la voz ya que el "castigo" puede todavía ser peor. Vives en la idea que "el señor" igual hasta tiene algo de razón.

Amos/verdugos: Su objetivo es vivir aplicando el miedo, el miedo es, con el sexo, el factor más importante que actúa sobre el ser humano. Tienes que tener "al otro" atemorizado o que sepa que tú no vives con miedo. Eso ya es suficiente.

Ejemplos hay muchísimos sobre estos dos síndromes:

-Las contra-manifestación siempre son del lado de amo. El siervo no tiene la carencia del miedo suficiente para poder ser él también amo y convocarlas.

-En muchos pueblos del País Vasco, en elecciones locales, no aparece ni un solo voto a candidaturas que no sean nacionalistas. Es imposible que no haya la más mínima muestra de oposición.

-Familiares de verdugos se trasladan a Madrid y se manifiestan delante de la Audiencia Nacional sabiendo que nadie, ni familiares de las victimas de sus familiares, valga la redundancia, van a coartar su derecho de manifestación.

-Dirigentes y cargos electos socialistas y populares del País Vasco, viven con escolta. Nadie sabe de ningún cargo ni dirigente nacionalista, ya no digamos de la denominada "izquierda abertzale" que paseé con ella.

Quizás habría que hacer la salvedad del atentado perpetrado contra Fermín Muruguza, Esnaola e Idígoras, en que murió el primero. Su "síndrome del amo" les llevaba a cenar tranquilamente en un restaurante vasco enfrente del Congreso de los Diputados sin pensar que podrían ser victimas de algún grupo armado. Este atentado si que fue perpetrado por un grupo formado, al menos puntualmente, para atentar contra gente del llamado MLNV. De los dos autores del atentado, uno de ellos fue detenido y encarcelado (un miembro de la Policía Nacional), el otro miembro nunca fue identificado aunque fue detenido Ynestrillas como posible autor, pero fue puesto en libertad por falta de pruebas.

Algo debe pasar en el País Vasco cuando puedes pasear por las calles con una camiseta con el lema "Gora ETA" y no poder hacerlo, NI SIQUIERA PENSARLO, con un lema del tipo I love Spain o similar.

En definitiva, ¿por qué Savater no puede pasear con tranquilidad por su ciudad, San Sebastián, con mayoría de habitantes que vota a partidos constitucionalistas, y, en cambio, Otegi si puede hacerlo?

Algo funciona mal en todo esto, pero es clara la atmósfera de miedo, de esclavitud, que existe.

ME QUIEREN ENGAÑAR

¿Qué ha llevado a la izquierda a ser aliada de los grupos más reaccionarios de la derecha? ¿Qué ha llevado a la izquierda a no criticar ningún discurso identitario, etnocentrista, xenófobo de los partidos nacionalistas vascos y catalanes?

Se entiende y se comprende que en pleno franquismo, tanto por motivos estratégicos como también por estar perseguidos por el régimen franquista, la izquierda española y los partidos nacionalistas (sobre todo, vasco y catalán) fueran “compañeros de fatigas”. Con la llegada de la democracia y sus primeros años de instalación, también es de fácil comprensión que continuara esta alianza: todos empujando (más o menos, más menos que más) hacia un mismo sitio.

Años después, ya con la democracia instaurada y habiendo alcanzado los socialistas el poder -cosa impensable 7 años antes- esa cooperación, esa alianza continuó, ya fuera gobernando el Estado, ya fuera Comunidades Autónomas o ayuntamientos.

Si ya estaba regularizada la normalidad política en España y se veía el fluir diario de los políticos nacionalistas vascos y catalanes con declaraciones políticas identitarias, cuestionamiento del Estado, así como otras de índole xenófoba y etnocentrista, etc., ¿cómo se podía continuar con esta alianza siendo de izquierdas? Misterio. ¿Cómo se podía continuar así cuando esos partidos eran los herederos del absolutismo, del carlismo, de los valores oscuros que habían florecido en España en los últimos siglos, los enemigos de la Europa liberal, republicana y enciclopedista?

En las Comunidades Autónomas, donde estos partidos nacionalistas gobernaron en solitario o en coalición, se les dejó hacer casi de todo: el socialista José Ramón Recalde, Consejero de Educación del gobierno vasco en coalición con el PNV, manifestó que con su socio de gobierno no se negociaba ningún punto sino solamente el plazo de su ejecución. Se cuenta que Damborenea, el exdirigente socialista vasco, no quiso entrar en negociaciones con el PNV cuando llegó la hora de pactar un himno y bandera a la comunidad autónoma vasca, alegando que su bandera era la roja y su himno La Internacional. Los nacionalistas vascos vieron la puerta abierta e impusieron su bandera, el himno de su partido (el PNV) el “Gora eta gora” e incluso la denominación oficial de la comunidad. Parece ser que los socialistas vascos se arrepienten todos los días de esta decisión.

En Catalunya también ocurrió algo parecido, eligieron la fecha de una batalla entre tropas defensoras de Felipe V y del Archiduque Carlos como “Día de Cataluña”, tal como hacen la mayoría de los nacionalismos para no cerrar su melancolía política: celebrar una derrota, en este caso diciendo que era una derrota entre catalanes y españoles, cuando la verdad era una simple lucha dinástica en el… ¡siglo XVIII!, sí leen bien, hace 300 años. Los nacionalistas gallegos, también necesitados de símbolos y la consecuente derrota, hacen hincapié en la que sufrieron los nobles gallegos, auténticos carniceros de sus propios paisanos, por parte de los reyes de Castilla, los denominados Reyes Católicos.

Lo más paradójico de todo esto es que estas Comunidades Autónomas habían sido lugar de destino de cientos de miles, incluso millones de votantes de izquierda que no comulgaban con el ideario nacionalista y que, obviamente, eran dónde conseguía el voto los partidos de izquierda.

A nivel de Comunidad Autónoma se podría pensar que era una incongruencia que ese voto inmigrante no estuviera delegado en dirigentes también provenientes de la inmigración. Con la llegada de la normalidad democrática, los dirigentes provenientes de la inmigración, que habían sido la verdadera vanguardia contra el franquismo, desaparecieron de la cúpula de los partidos de izquierda y es la burguesía autóctona la que toma el relevo. Lo mismo sucedió en las organizaciones sindicales.

Catalunya fue claro ejemplo de esto. El PSC, históricamente sin ningún apoyo de base, se erige en depositario del voto inmigrante, mayoritario de izquierda, por una cuestión de federarse con el PSOE. Recolecta la mayoría de este voto en las grandes ciudades de Barcelona en las elecciones locales y generales, pero no en las autonómicas. Un importante porcentaje de votos que va al PSOE en las elecciones generales, no aparece en las autonómicas.

La mayoría de las ciudades del extrarradio barcelonés son gobernadas por el PSC con dirigentes provenientes de la inmigración (Corbacho, De Madre, Montilla…) A pesar de esto, entre los candidatos a las elecciones autonómicas no sucede lo mismo: son dirigentes autóctonos los que se presentan. Después de ir de fracaso en fracaso -el PSC llega a ser el único partido en la Europa occidental que no alcanza el poder en 23 años- se designa un líder proveniente de la inmigración, esta persona es del ala más “soberanista” del partido a pesar de que es nacido en Andalucía. El efecto “torquemada”, es decir, ser más “cristiano que los cristianos” se produce. Hay que ser más catalanista que los propios catalanes. A pesar de este cambio de apariencia, se sigue sin conseguir la mayoría absoluta.

En todos estos años de juego democrático, el PSC no busca en el silo de izquierdas esos electores que no se sientan representados a nivel autonómico por ellos, sino que pone su punta de mira electoral a la de otros partidos, principalmente CIU.

A la mayoría, sino la totalidad, de los dirigentes autóctonos del PSC les queda lejos las reivindicaciones de la izquierda, son dirigentes de la burguesía media y media-alta catalana que perfectamente podían militar en cualquier otro partido político, incluso de derechas.

Esa falta de ideologización hace que desaparezca la dicotomía derecha-izquierda y surja la de España-Catalunya, icono ideológico del nacionalismo.

La pasividad de los líderes sindicales originarios de la inmigración -sobre todo andaluza-, ante la jerarquía autóctona proveniente de la burguesía, a los cuales les quedaba muy lejos las reivindicaciones salariales y laborales, habría que situarla en el propio origen de esa inmigración: pueblos muy pequeños de Andalucía. Este inmigrante no procede de las grandes capitales (Cordoba, Sevilla, Jaén, etc) sino que proviene de míseras aldeas y pueblos que actualmente la mayoría ya han desaparecido. Como persona originaria del campesinado-jornalero, está impregnado culturalmente de servilismo, de no discutir ni cuestionar su realidad ni su futuro…

Cualquier crítica al nacionalismo hace que te conviertas automáticamente en un anticatalán y vasco. Se puede demonizar el sexo, el nacionalismo español, el marxismo, el liberalismo, la televisión, el psicoanálisis, la homosexualidad, la socialdemocracia, el cristianismo, pero el nacionalismo catalán y vasco, no. El patriotismo de una España cuasi-federal, democrática de algunos dirigentes, incluso de izquierdas (Ibarra, Bono, Borrell…,) es tachada por esos mismos nacionalismos como nacionalismo español cuasi-fascista.

En los años 70 y 80, llevar por Madrid, Valladolid, Salamanca, Murcia, etc, una bandera española en el coche, en tu correa del reloj o en un pin en el pecho, era signo inequívoco de que eras un miembro de la extrema derecha española. Se podían contar con los dedos de las manos de 1.000 personas las que eran tan dadas a hacer muestra de este patriotismo trasnochado. Ahora, 30 años después, ya son bastantes más, las que abogan por hacer afirmación de esta muestra de simbología. Los nacionalismos catalán y vasco, hacen surgir el nacionalismo español. El español se siente acomplejado de no poder mostrar sus símbolos y que se cuestione su propia identidad desde otros nacionalismos. La derecha española arropa ideológicamente este sentir, mientras la izquierda duda y hace juegos malabares. Una parte importante de esta izquierda traslada el problema a otro ámbito y alega que su bandera es la republicana y que por eso no hace alarde de su patriotismo.

¿Quién nos iba a decir a nosotros, los que habíamos odiado la España de los años 40, 50, 60 y principio de los 70, los que nos habíamos formado despreciando los símbolos franquistas que nos rodeaban, los que nos habíamos formado siendo antipatriotas de una patria caduca y que no era la de todos los españoles, que acabaríamos viendo a nuestro alrededor nacionalismos etnocentristas, xenófobos clamando por una identidad y diciéndonos como tenemos que sentirnos y en que idioma tendríamos que relacionarnos. Dejamos a unos fascistas que decían como nos teníamos que sentir, para que llegaran unos demócratas que nos decían lo mismo. Me han engañado.


EL SINDROME RAMALLETS

"No estábamos con Franco, tampoco contra él". Esta frase se la oí decir a Ramallets, 12 años portero del Barça en la década de los 40 y 50. Definía muy bien la posición política que habíamos tenido la mayoría de españoles durante la dictadura. Agregó también que nunca se habían producido ni gritos ni silbidos, ni exhibición en contra del dictador en sus visitas que había hecho al campo del Barça. Quizás fue demasiado sincero al reconocer y revelar lo que muchos no quieren hablar. Quizás debería haberse callado y no traer imágenes de aquel pasado y poder seguir fabricándonos un falso curriculum.
Recuerdo también a otro portero -Iribar-, del Atletic de Bilbao, presidiendo una mesa de HB, al lado de dirigentes de esta organización, como queriendo apoyar con su presencia este acto y demostrando su militancia. Hemos sido muy olvidadizos. Vimos normal que hiciera este acto, quizás para avalar nuestra disconformidad con el régimen anterior. A nosotros, como a Iribar, no le importaba los trofeos que recogido de las manos de Franco, incluso le daba la mano, no hay constancia de que le diera dos besos, o uno con lengua… Él, Iribar, era otro Ramallets, era como la mayoría de nosotros.
Algo debe tener esta democracia, tan criticada por muchos, que nos ha hecho valiente de repente: ahora silban al Rey, ahora queman sus fotos, otros ponen una pancarta de "Catalonia is not Spain" en un campo de futbol, otros también a favor de ETA…,
Quizás Ramallets no debió de ser tan sincero y sobrevalorar algún hecho que hubiera él efectuado, directa o indirectamente, contra el Régimen, seguramente en su juventud. Pero no lo hizo. Quizás tenía vergüenza, esa virtud que está desapareciendo a pasos agigantados
¿Cuántos se han inventado su pasado? Que conste que no es reprobable.
Hubo otros síndromes todavía criticables:
-Síndrome Fraga: De todos conocido.
-Síndrome Suarez: Igual que el anterior.
-Síndrome Samaranch (el peor de todos): De falangista de camisa azul a presidente del COI, pasando de ser embajador del régimen franquista en Moscú a ser el personaje que en la primera visita del nuevo monarca a Cataluña le reclamara, en catalán, un estatus especial a esta tierra. Cosas veredes… Lo peor de todo, es que a lo largo de todos estos años ha tenido más prestigio que un verdadero antifranquista como Marcelino Camacho, dirigente de CCOO, que pasó 30 años en las cárcel. Cuando se hablaba de Camacho, seguidamente se hacía un chiste de su jersey, era como si de esta manera quisiéramos desprestigiarlo para borrar esa imagen que aparecía en el espejo y que no cuadraba con lo que habíamos sido nosotros.
Malos ejemplos hemos tenido para darles a nuestros hijos. Si un día en España se repite una situación como la del 36, les estamos diciendo: quédaros en casa, no hagáis nada, los que se oponen a los regímenes injustos no tienen futuro ni tendrán prestigio, los opositores siempre suelen ser idiotas, idealistas y gilipollas. Como decía un personaje a su hijo en no sé que película: "no resaltes, vuela bajo, mira solo por ti"

ES PRÓXIMO, NO PRÓJIMO

Imagínate que en la España de hoy se produce una crisis bancaria y financiera brutal que provoca que el Estado se declare en bancarrota; imagínate que esta situación se extiende a toda la economía. Imagínate también que esta situación provoca unos niveles de corrupción nunca vistos. Sigue imaginándote que el paro alcanza más del 70% por ciento de la población activa en todas las profesiones y a todos los niveles de las mismas. Retorzamos un poco más todo esto imaginándonos que existiera un robo generalizado por parte de nuestros gobernantes de las ayudas que no enviaran los numerosos organismos públicos y privados mundiales para paliar esta crisis. Imagínate que colegios, universidades, hospitales, geriátricos, etc, llegan a su mínima expresión o prácticamente desaparecen. Súmale a todo esto violencia por parte del Estado a cualquiera que quiera protestar de esta situación. Qué desaparece el "habeas corpus", la asistencia al detenido, etc, etc, etc.
A todo esto le puedes agregar más situaciones y hechos calamitosos que desees.
Si todo esto sucediera en España, en tu país, ¿podrías empezar a cuestionarte integrarte en cualquier grupo armado que se enfrentara a esta situación? ¿Militarías en alguna organización armada? ¿Arriesgarías tu vida y matarías para cambiar esta situación?
La pregunta que te quiero hacer no es ninguna esta. La gran pregunta es la siguiente:
¿Por qué no arriesgas tu vida y militas en alguna organización de lucha armada si este cuadro que te has imaginado arriba está pasando en muchos países de Africa, Asia y America latina.
No hace falta que me contestes ya que no me importa tu respuesta.
Ésta, tu respuesta, está sujeta a un simple kilometraje entre tu casa y la del prójimo. Si prójimo está cerca, muy cerca, seguramente la respuesta será afirmativa, pero si tu prójimo no es próximo, seguramente sería negativa y seguramente me darías muchas explicaciones.
La frase que todos conocemos debería cambiarse y actualizarse: "Ama a tu próximo como a ti mismo".

ME CAGO EN EL PAPA (Papa, no papá)

¿Qué daría yo por estar al lado de Pinochet, Stroessner, Pol Pot, etc, en sus últimos segundos de vida para susurrarle al oído “jódete, vas a ir al Infierno? ¿Cuánto daría por estar al lado del Franco entubado para decirle lo mismo? ¿Y si ellos me hubieran replicado “el Infierno no existe, lo ha dicho el Papa”?

A la vista de esto, de la proclamación del Papa polaco de la no existencia del Infierno, ha provocado que este tipo de gobernantes se puedan sentir felices de por vida y no sentirse a disgusto con sus reprochables acciones.

Si no existe el Infierno ¿existe el Cielo? ¿No nos habían dicho que el primero no podía existir sin el segundo? ¿No recordamos aquello de que “el Mal existe para que pueda existir el Bien y que no podríamos vivir felices si no tuviéramos la referencia de pasarlo mal? El Bien, el Mal; el Si, el No; el Ying, el Yang; el Cielo…, ¿el Infierno? Me han mentido, ¡cago en el Papa!.

¿Por qué tuvo que negar la existencia del Infierno? ¿Cómo ha podido hacerme eso a mí, un buen ateo educado en un colegio de Reverendos Padres Mercedarios? Al menos me quedaba la posibilidad de estar equivocado de que no existiera Dios y, consecuentemente, Lucifer y que los males que no se castigaban en la Tierra, fueran castigados en la Otra Vida. Pero no, el Santo Padre tuvo que decir que el Infierno no existe. No tenía derecho.

¿DÓNDE ESTA MAMI?

Dicen que, cuando los soldados son heridos en las batallas e intuyen que van a morir, a la única persona que llaman es a su madre. Cuentan los combatientes de la Gran Guerra que era insoportable oír los gritos que lanzaban los heridos y encontrarse en la llamada “tierra de nadie”, el "no man´s land", es decir, la franja de terreno que separaba ambas trincheras, sabiendo que no podían ser rescatados y que iban a fallecer entre barro, agua y cadáveres destrozados. Lo curioso de esto es que desde el soldado de apenas 18 años, hasta el oficial de 50, todos llamaban a su madre.

¿Qué hace que el ser humano grite, llame a su madre, en una situación así, incluso cuando se supone que ya somos lo suficiente maduros?

Han pasado los años, vivimos unas diferentes circunstancias y nos pasa lo mismo, ante momentos difíciles y no tan difíciles, seguimos necesitando que nos protejan.

Para cualquier niño, el mundo, su universo, es su madre, sólo existe ella, su piel, su olor, su calor…, el padre es una figura de alquiler, no existimos. Me decía un amigo que los hijos quieren mucho a sus padres, muchísimo, infinito, pero, a las madres se les quiere “un poquito más”. El infinito y un poquito más.

En esta época de grandes logros en la sociedad del bienestar, la madre ha desaparecido. Ya no está cuando volvemos del colegio para que nos haga el bocadillo de mortadela. ¿Dónde está mama?

Las mujeres actuales son continuamente engañadas. Desde que tienen edad para casarse, se les bombardea con una frase: “¿ya tienes novio? Cuando ya lo han conseguido, aparece otra: ¿Cuándo te casas? Después de la boda, continúa la pregunta: ¿Y para cuando un niño? A la llegada del primer vástago, surge la última pregunta: ¿Y para cuando la parejita? Seguidamente a este hecho, la mujer desaparece, ya nadie le hace preguntas.

La pregunta intemporal, la que recorre todos esos años es, desde no hace muchos, por cierto: ¿Trabajas?

En todo ese periodo no se tiene en cuenta al ser que se le obligó a ser. Con la edad de cuatro meses, ya se le puede llevar a una guardería, se le puede entregar a las 7 y media de la mañana e ir a recogerlo a las a partir de las 5 de la tarde. Estos horarios pueden varias dependiendo de si se tiene la suerte de contar con abuelos o que la madre no se le ocurra hacer tareas extra-laborales (gimnasio, danza malaya, yoga, ingeniería nuclear, danza del vientre, más gimnasio…,)

Conforme siguen creciendo, a los niños se les sigue obligando a asistir a otro tipo de guarderías en las que aprender música, taekwondo, inglés, alemán, guitarra, violín, chino…, a pesar de que ellos sólo quieren estar en casa con su madre. Pero ella sigue su vida atareada, con su stress diario, queriendo demostrar que es una “superwoman”, pensando en llegar lo antes posible y, al menos, poder duchar al niño y darle un beso antes de acostarlo. En definitiva, pasar una o dos horas con él al día, a lo sumo.

El fin de semana se puede convertir en algo horroroso, ya que todas las frustraciones de los chavales, su falta de afectividad, sus carencias afectivas, surgen de una manera incontrolada y espontanea. Este tiempo en familia supone a los padres un cansancio, una tensión psíquica a la que no están acostumbrados. Aparece la obligación de estar con los niños y, lo peor de todo, con la maldita la obligación de entretenerlos. Esto es demasiado cansino y los únicos que pueden hacerlo, de forma casi gratuita, son los productos estrellas de nuestra época: ordenador, consolas de juegos y, sobre todo, la televisión. Este último electrodoméstico cumple a la perfección con esta tarea y, de manera colateral con otra: la formación del ser humano. Los padres ya pueden hacer lo que sus mentes le pide todo el fin de semana: descansar.

También se da otra circunstancia: el poder adquisitivo de los padres es directamente proporcional a la delegación que estos hacen en otras personas. Dependiendo del colegio a que se le envíe: Si es privado, esa delegación es casi total; si es público, al ser conscientes los padres de la funcionaridad de los profesores, esta delegación es menor.

¿Por qué se supone que existe el instinto materno? ¿Existió alguna vez? Ya no es cuestión de estudiar si ha existido o no, sino de saber si existe ahora. Todo a nuestro alrededor dice que no hay ni la más mínima constatación de su existencia. Actualmente, comparado con lo que existía hace 30 ó 40 años, el sujeto-objetivo principal ha cambiado y se ha trasladado de la unidad-hijo, a la unidad-padres. Se establece que el factor más importante de la familia, no es el hijo, sino los sacrificados padres.

Esta “fuga” es cambiante. Si desde los 3 ó 4 años hasta los 12 ó 13 esta condicionado por un simple “estar con ellos", a partir de esta edad, sufre una transformación, el interés de los padres por los hijos depende del género:

A los varones se les ignora totalmente en su adolescencia, la única excepción sea quizás la preocupación de los padres de que sus hijos no sean gays.

Las de las chicas la importancia esta relacionada con la adquisición de fama de libertinas, tanto interior como estéticamente y, sobre todo, que no se queden embarazadas. Toda su vida anterior ha quedado borrada, los padres toman conciencia de que ahora sí es un ser humano y comiezan las prohibiciones.

El sexo, en todas sus facetas, sigue siendo la parte más importante de nuestra vida. En este caso hace que los hijos, por fin, broten. Anteriormente eran muñecos asexuados. Ahora ya son personas.

Otro cambio anterior a éste, es el que se produce entre los 5 ó 6 años, etapa en la que los niños empiezan a ser autosuficientes. El placer sexual que provocaban en esta edad, ya sea por el calor, por la textura de la piel o por el olor que despiden, desaparece. Ya son mayores, ya no hacen gracia. Esa frustración provoca que los padres piensen en tener otro más.

En definitiva, estamos obligados a tener hijos, tenemos que seguir el mandado materno y social aunque la sociedad no esté preparada para darles cobijo. Lo importante somos los padres, no ellos.

Me decía un amigo que con todos los niños había que tomar las medidas que se estipulan con los que van a ser adoptados, medidas que son, incluso, exageradas, pero que, el bien del niño así lo requiere. Lo malo es que, los padres que no optan por la adopción, no se les hace ningún tipo de estudio ni éxamen. Cualquier psicópata, cualquier ignorante, cualquier psicótico puede tener un hijo.

Si es tan pesado tener niños…, ¿por qué se tienen? ¿No sería mejor tener un perro o, ya puestos, un bonito pez de colores de esos que duran tan poco?

Una persona, quizás la más culta e inteligente con la que he topado a lo largo de mi vida, hablando de este tema se ofreció a responderme a esta pregunta -¿por qué se tienen hijos?- y, ante la presunción de que realmente tuviera la respuesta, le contesté que no tenía obligación de saberlo todo y que prefería vivir en “bendita ignorancia”.

Antes de irme al exilio, le pediré que me la responda. O quizás no.

ENGAÑADOS COMO CHINOS (con perdón a los chinos)

Cada día que voy a tomar un café a la cafetería de al lado de donde trabajo, me siento como un idiota, engañado, estúpido y robado. La culpa no la tiene el dueño del negocio ni, obviamente, el camarero. Sus caras parecen reflejar una especie de disculpa cada vez que, por un simple cortado, me piden 1,10 euros. Creo adivinar su pensamiento de que si me dijeran ese precio en pesetas no se lo pagaría o no volvería jamás por allí.

Cuando hago cálculos sobre lo que son 1,10 euros convertidos en pesetas actualizadas a hoy, es decir, sumándole la inflación desde el año 99, fecha de entrada del euro, es cuando me viene esa crisis vital de que me están engañando, de que nos están engañando, de que somos verdaderamente idiotas.

Todos sabemos que con la llegada del euro los artículos subieron un 66,386%. Un periódico pasó de 100 pesetas a 1 euro (166,386 pesetas) en menos de un año. Todos nos callamos. Ya no era un robo por parte del quiosquero, ya que a él también se lo facturaban en euros y su ganancia fue siendo la misma con el euro que sobre las 100 pesetas.

El que nos dijeran, sin ningún rubor, sin ninguna vergüenza, de que la inflación del año 1.999 fue de 2,9%, ya demuestra como nos tienen catalogados. Yo hubiera pedido de que, al menos, hubieran disimulado un poco. ¿No hubiera sido mejor, más humano, el que nos hubieran dicho que, debido al anclaje de una única moneda entre varios países europeos que habían decidido convivir estrechamente entre ellos, la inflación se había elevado ligeramente hasta un 6 ó 6,3%? Pero no lo hicieron, todo el mundo se calló ante esa gran mentira QUE SABÍAMOS QUE ERA MENTIRA.

Ahora solo nos queda fastidiarnos, sufrir los sueldos con una pérdida del 63,486%, (66,386-2,9%) y quedarnos callados.

Siempre tenemos abierta esa sempiterna puerta que nos deja este modélico sistema económico liberal que tanto bien ha hecho por la Humanidad: no ir a tomar el café a 1,10 euros. Nadie nos obliga a ir. Pero… ¿qué sería de nosotros si no gastamos, si no nos hipotecamos, si no compramos de todo?

¿Me puede decir alguien cuanto cobraba un auxiliar administrativo en 1.985 y cuanto cobra ahora este mismo trabajador? ¿Sabe alguien cuanto cobra un nuevo trabajador en ese mismo puesto?

¿Cuánto costaba el pan, la leche, el tabaco, la gasolina, un piso de protección oficial de 90 m2, el cine, el periódico, unos zapatos Lotusse, unos Levi´s, el tomate Solís, el agua Fontvella, una caja de aspirinas Bayern en 1.985 y cuanto cuesta actualmente?

No es obligatorio que me contesten. Yo ya tengo decidido exiliarme, solo me falta elegir el país.

QUIERO SER ISRAELÍ

¿Qué pensaría un torturado o un ejecutado ilegalmente, en las decenas de países que se dan estos casos, si supiera que los que le van a infligir el castigo nunca serán llevados ante la Justicia? ¿Pensará que Dios, Ala, Yahvé o alguna otra deidad, castigará a sus autores en la Otra Vida? ¿Y si se es ateo? ¿No sería mejor acoplarse al papel del conformista y pensar que “no hay mal que cien años dure”? Los que a lo largo de la Historia no quisieron tener este papel de pasividad ¿eran unos locos, unos suicidas, unos psicóticos, unos mártires, por haber querido lograr mejoras para la Humanidad poniendo en juego su integridad física? ¿Es mejor quedarte en casa y esperar que llegue la Paz y la Reconciliación?

Recuerdo un documental de una victima chilena que había sido torturada y que es acompañada por una cámara de televisión en busca de su torturador. Al aproximarse pacíficamente a él, éste se levanta educadamente del banco de madera en el que plácidamente está sentado y hace el ademán de besarla en las mejillas. Al apartarse ella y preguntarle si sabía quien era y responderle él que en ese momento no la recordaba, ella le comunica que había sido una de sus victimas. El hombre enfadado la empuja para, seguidamente, reprocharle que no tenía derecho a recordarle aquella época y que había llegado la reconciliación. Lo que menos pensaba aquel hombre, mientras tomaba el sol tranquilamente, era que una de sus víctimas podía acercársele y reprocharle algo. Siempre es el que ha alcanzado el Poder, es el que proclama que hay que buscar la reconciliación. Las leyes de punto final y amnistías siempre favoreces a los vencedores.

En España, treinta y tantos años después de la guerra civil, los franquistas decían que la reconciliación entre las “dos España” ya había llegado hacía años y que ambos bandos había cometido tropelías. Lo curioso de todo es que nadie quería hablar de los treinta y tantos años de tropelías cometidas por el bando vencedor DESPUÉS de finalizar la contienda.

Viene también a mi memoria un documental de la BBC en el que uno de los periodistas ingleses se traslada a un pequeño pueblo de Alemania a entrevistar a una anciana señora que, en la época nazi, había delatado por carta a una familia vecina, de religión judía, alegando de que no manifestaban públicamente y de una forma evidente su adhesión con el Estado nacional-socialista. La familia denunciada, obviamente, fue detenida y llevada a un campo de concentración. El periodista mostró la denuncia original a la autora y ésta lo único que le reprochó es que un extranjero viniera a su pueblo a recordar aquella época sin ningún derecho, más cuando en Alemania se había llegado a una reconciliación.

Creo que hay millones de situaciones parecidas en decenas de países del mundo y que, por la famosa y reiterada reconciliación, han sido olvidadas.

Yo creo que no existe reconciliación cuando un sector de la población es aplastado por el otro sin que haya una relación de violencia reciproca entre ambos lados. Es cuando pienso en el secuestro de Adolph Eichmann, antiguo jerarca nazi huido a Argentina después de la guerra y años posteriores secuestrado y llevado a Israel por el Mossad -servicios de inteligencia de ese país-, juzgado, condenado y ejecutado.

¿Se puede estar placidamente en el Playa Club de Playa Grande en Argentina, siendo el capitán Astiz, torturador y ejecutor de tres monjas francesas sabiendo que la Justicia nunca te reclamará y que tu Gobierno no te extraditará a Francia para ser juzgado por aquellos crímenes? ¿Sabían las monjas francesas, antes de morir, que la Justicia nunca llegaría a su asesino y a sus cómplices?

¿Sería un acto incívico y contrario al Derecho Internacional secuestrar a Astiz en Argentina y llevarlo a Francia para ser juzgado o sería inhumano no hacerlo teniendo los medios a tu alcance como puede tenerlo el Estado francés? ¿Hay que perdonar y no olvidar o ya directamente perdonar y olvidar?

¿Es más civilizado despreciar los actos que han cometido estos personajes apelando a que nosotros no lo haríamos y demostrando así que todavía son más despreciables? Si hacemos esto ¿pensamos en las víctimas o es una apuesta de futuro para conseguir una sociedad mejor? ¿No es ser egoísta? ¿Sin los muertos, torturados, exterminados por razones ideológicas, de credo religioso, de sexo, etc., tendríamos esta sociedad? ¿Sería mejor convertirse aparentemente al nazismo y no adoptar una posición activa en ese régimen esperando la Paz, la Reconciliación y la Concordia sabiendo lo que sucede a tu alrededor?

No perdonaré nunca al Vaticano que haya negado la existencia del Infierno. Es una pena que ya no exista ni la Justicia Divina.

Yo, como ateo, prefiero ser israelí y apelar a la Justicia Terrenal, aunque sea contraria al Derecho Internacional.

¿INDEPENDIENTE YO? TURURÚ

¿Por qué será que es siempre la derecha la que reclama que el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial sean órganos independientes del poder político? ¿Por qué será que se les pide a los jueces que sean ideológicamente asépticos, cuando a médicos, arquitectos, fontaneros, farmacéuticos, barrenderos, acróbatas de circo o taxistas, no? ¿Cuáles son las razones que justifiquen que lo tienen que ser los jueces? ¿Quién es ser independiente? ¿Se puede ser independiente? ¿Independiente de qué?

¿A qué partido votan la mayoría de los jueces españoles? ¿Coinciden en el voto con policías, militares, curas y monjas, notarios, pilotos de Iberia, registradores de la propiedad, empresarios y financieros? ¿Esta coincidencia es simple casualidad?

¿Por qué se pide la separación de poderes cuando realmente (de realidad) no existe?

Si vemos la sindicación de los jueces, podemos comprobar que la asociación Francisco de Vitoria y la Asociación Profesional de la Magistratura, ambas de adscripción derechista, son mayoritarias, siendo la izquierdista Jueces para la Democracia significativamente minoritaria en este colectivo. ¿Por qué son mayoritarias estas dos asociaciones? ¿Será porque los jueces vienen de un extracto de la población político-social-cultural-económico diferente? ¿Este origen les obliga a adscribirse tácitamente a un partido político afín?

¿Es demagógico y consecuentemente falso, decir que hay más opositores a Judicaturas entre el sector más acomodado de la sociedad que en el resto de la población?

¿Qué pasaría en nuestra sociedad, si los miembros de los tres altos órganos judiciales (TS, TC, CGPJ) no fueran elegidos/presentados/consensuados por los partidos políticos?

Seguro que la carga ideológica de la totalidad de los jueces españoles se refleja, obviamente, en las numerosas sentencias que promulgan día a día sin implicar necesariamente un escoramiento ideológico hacia un partido político en concreto. Esto cambia cuando el hecho a juzgar tiene una componente relacionada específicamente con algún hecho político puntual y que esté en evidente liza entre partidos. De repente, aparece la militancia ideológica del juez o jueces y se integran en la lucha partidista sin ningún recato. Parece claro que tenemos que vivir con este posicionamiento y de ahí, la necesaria no-independencia judicial: los anteriormente mencionados órganos judiciales tienen que ser un claro reflejo de la realidad democrática y electoral. Esa es la verdadera Democracia, no la falsa separación de poderes.

"¡Dios mío, ayúdame y que no parezca este texto salido de algún izquierdista barbudo salido de la cloaca del mayo del 68 criticando la ideología burguesa de los jueces!"

"No te procupes, Hijo mío, los jueces españoles es lo único sagrado que queda. De lo único que no son independentienes es de Mi Persona"

PERFECCIONAMIENTO PERFECTO

¿Qué se puede oponer a este sistema liberal-conservador?

A la vista de lo que se puede aprender viendo la Historia de los últimos 100 años, la respuesta es obvia y cruda: Nada ni nadie.

Es un sistema político-social-económico con unas defensas perfectas. Todas las críticas a sus errores, fallos, paradojas, etc., son deglutidas de tal forma que provoca su propio perfeccionamiento, no para mejorarlo, sino para volverse más fuerte.

A lo largo de su existencia, se ha sentido amenazado en varias ocasiones: la primera, la podríamos situar con el nacimiento del marxismo; la segunda, mucho más liviana y humana, es la aparecida en el mayo del 68; la última y todavía renqueante, es el nacimiento del fenómeno de la antiglobalización, cuya primera muestra fue Seattle y Bolonia.

Últimamente ha llegado a tal perfeccionamiento en su defensa que ha provocado que la juventud, sector de la población que está más proclive a cuestionar el status-quo de su entorno, haya desaparecido. Ya nadie es joven, se pasa directamente de la etapa infantil y adolescente -13, 14, 15 años- a la etapa adulta -30 y tantos-. Se les ha ralentizado y prorrogado la adolescencia. El sistema defensivo ha canalizado el auge incontrolado hormonal de una forma bastante curiosa: la juventud sigue utilizando juegos infantiles y pre-adolescentes hasta bien entrada la treintena. Es corriente conocer a veinteañeros disfrutando todavía de consolas de videojuegos, patines, monopatines, bicicletas, etc. Los más “cuestionadores” del sistema, la vanguardia de ese lógico malestar, proclives a este cuestionamiento de una forma agresiva con su arte (música, pintura, poesía, etc.), son deglutidos por el sistema y terminan integrados en la “multinacional del graffiti” o emulando el conformismo y la marginación de la población afroamericana de las grandes urbes de Estados Unidos con su música, ademanes, vestuario, etc.

Esa ralentización y prorrogación de la adolescencia también afecta a la sexualidad. El veinteañero vive en casa de los padres y no dispone de medios suficientes para vivir sólo, incluso aunque tenga un salario propio. Prefiere convivir con sus progenitores porque es dificultosa su emancipación, debido al bajo salario que recibe, teniendo la misma calidad de vida que veía disfrutando. Está dispuesto a pagar el precio de un casi celibato o espaciar la frecuencia sexual, por la comodidad de vivir en casa de sus padres soportando los brotes del abismo generacional-paternal.

La diferencia de maduración entre sexos (las niñas maduran antes) que se veía en los adolescentes nacidos en los años 50-60 e, incluso, en los 70, se ha agrandado entre los nacidos en años posteriores.

Nunca el sistema actual ha estado tan seguro.

VIEJAS y CHACHAS

Preguntaba por qué lloraban y me respondían que no lo hacían, a pesar de que observaba sus ojos rojos y lagrimeantes. No querían reconocer que la causa era el serial radiofónico que escuchaban todas las tardes, de lunes a viernes. Solían reírse de esta situación descalificándolos: "son novelas para chachas", decían.

Cuando estos seriales desaparecieron de la parrilla de la radio, nadie sintió su óbito, al menos aparentemente. Era la época de la Transición, la misma que había hecho también desaparecer, al menos de forma temporal, los otros hobbies hispánicos: el futbol, los toros y las folklóricas. A ese periodo debería haberse llamado el Septenio de las Luces, los años que abarcan desde la muerte de Franco a la llegada del primer gobierno socialista. Son los años en que el pueblo español hizo un curso acelerado sobre política y sexo.

La necesidad que tenían las fuerzas vivas de entonces, las que habían apostado porque España fuera un país democrático, de que el ciudadano estuviera a la altura, hizo que todos los resortes de propaganda del Estado se pusieran en marcha: había que cambiar la mentalidad del vulgo. La radio pública -la única de entonces- y, sobre todo, la televisión -la única de entonces-, fueron los cruceros acorazados de esta nueva estrategia. La mayoría de los programas comienzan a utilizar un nuevo lenguaje: se retrata al español del campo o de la fábrica como un nuevo hombre, los entrevistadores se dirigen a él de forma culta y éste los replica de igual manera. Esto produce que en las tertulias, en el trabajo, en el bar, con los amigos, en la familia, se esfuerce uno a aparentar que se está informado: hay que demostrar que se es más culto que ese personaje entrevistado en plena campo o con el mono de trabajo y que utiliza palabras que, si no las conoce uno o no las utiliza, llega a ser pecado mortal o incluso algo peor. Son término del tipo: estructural, infraestructuras, coyuntural, consenso, moderación, demagogia, evidentemente… Se asiste al cine sin importar el título de la película, lo importante es el director, cualquier obra de Visconti, Passolini, Buñuel, Fassbinder, Bergman, es sacralizado y es de asistencia obligatoria. Lo mismo pasa con cualquier ciclo sobre cine húngaro, polaco, checoslovaco o birmano,…

Dentro de ese nuevo renacer, obviamente, hay excepciones. Hay cineastas que todavía tienen un buen número de seguidores. Sus obras tienen un enorme tirón entre un tipo de gente muy concreto. Se utiliza un calificativo peyorativo para denominarla: cine para viejos y viejas. Son el producto de la España analfabeta-funcional y/o ignorante. La práctica totalidad de este tipo de cine intenta caricaturizar a los nuevos políticos y a los cambios que se están produciendo en la sociedad española.

Ha nacido un nuevo habitante de patrio, un ciudadano que va a acompañar a los dirigentes a efectuar un cambio político, social, cultural, etc. En el país solamente se habla de política, cualquier sitio es bueno para ella. El español se convierte en un animal político.

Transcurren los años y, ya gobernando el PSOE, empieza a decaer la altura del listón que nos habían y habíamos impuesto. Se va dejando de hablar de política. Cada vez más.

Ya bien adentrados en los ochenta, la televisión pública se apunta a esa sensación que propaga el poder, de que es una pesadez hablar de política y lo importante es el ocio y el no complicarse la existencia. Aparecen los “culebrones” en horario de máxima audiencia, aprovechando el tirón que tiene el Telediario del mediodía. A la finalización del informativo, se confecciona un magazín en que el conductor del programa invita a personajes de todos los ámbitos (catedráticos, filósofos, políticos, periodistas, incluso un Novel español). Se comienza a trivializar sobre la cultura. Un claro ejemplo es el del decano de una universidad madrileña que comenta que habitualmente sigue este tipo de telenovelas por televisión y que obliga a su secretaria a grabarlas cuando no puede verlas. Es el comienzo del fin. La gente ya no ve mal el no culturizarse. Las “chachas y las viejas”, seguidoras en potencia de los antiguos seriales radiofónicos y de las películas "fáciles”, se adueñan de la televisión. El director de programación de TVE, Ramón Colom, llega a autojustificarse diciendo que él “no es responsable de las carencias milenarias culturales de los españoles”. El Gobierno socialista deja hacer. Habiendo tenido la oportunidad de seguir cambiando la mentalidad española -recuérdese de donde veníamos-, no lo hace. Quizás esperanzado de que el español va a seguir votándolo de memoria, lo mejor es no complicarles la vida. La situación política no es esperanzadora para los ideales del PSOE y su tentación de convertirse en un partido priista: salida de España de la OTAN, financiación publica de los colegios de órdenes religiosas, creación de las ETT, reverencia de un Presidente socialista al Papa, llegada de los neoliberales de Solchaga ("lo importante no es color, sino que el gato caze ratones)… Son 14 años desperdiciados en lo cultural. Todo esto se convirtió en un arma de doble filo que se volvió hacia los dirigentes socialistas: el PP, ya refundado después de numerosos fracasos electorales denominados “techos de Fraga”, que le habían llevado, incluso a que la banca y la patronal le recortara el crédito, desea el poder a toda costa y lo quiere conseguir sea como sea. El nuevo dirigente de este partido avisa que ningún resquicio del poder, incluso el tema del terrorismo, va a quedar fuera de la lucha electoral. El PSOE va a necesitar un esfuerzo intelectual de la población para que entienda la estrategia del “todo vale” del partido derechista. No lo consigue. La mayoría de los españoles, que “se complicaban la existencia”, ya no es mayoría como años antes y están defraudados con “el cambio” que propugnaba el PSOE en 1.982.

Parejo a todo esto, habían nacido las televisiones privadas. Su programación se basa en el entretenimiento puro y duro. Comienzan a aparecer empresas que realizan estudios de mercado y así captar a los anunciantes. La búsqueda de optimización de beneficios hace que establezcan su programación sobre la base de los que ven más televisión: mujeres mayores de 50 años, poblaciones menores de 5.000 habitantes, jubilados y pensionistas. La televisión se hace para ellos.

Vuelve el futbol de la mano de la estética de los hooligans y decae el baloncesto, deporte que lo había suplido. Regresan los toros con la ayuda de la televisión pública que retransmite, incluso repitiendo, las corridas que han tenido éxito. Gente progresista, desencantada por la política llevada a cabo por el PSOE (son los izquierdistas-de-toda-la-vida-dolidos-con-los-socialistas) empiezan a reivindicar aquello que defenestraban (futbol y toros). Las folklóricas salen del baúl: habían sido modelo de su generación y lo vuelven a ser treinta y pico años después normalizando el lenguaje de los patanes.

La caida del intelecto del español se puede corroborar en las frases hechas que puedes escuchar a cualquier hora del día:

-En relación a los políticos: “mismos perros con distintos collares”, “sólo miran por sus bolsillos”, “todos son lo mismo”, “ya no hay derechas ni izquierdas”…,

-Lectura: “no tengo tiempo”, “los libros están muy caros”, “llego a casa muy cansado”, “los periódicos siempre dicen lo mismo”…,

-Televisión (programas de debate o telediarios): “no tengo tiempo”, “los telediarios solo muestran desgracias”, “a esa hora estoy cenando”…,

-Televisión (realities show): “estaba haciendo zapping y por casualidad lo vi”, “veo Gran Hermano pero no me gusta”…,

-Televisión (Digital+ o la televisión de calidad): “no me gusta pagar por ver televisión”, “es que casi no veo televisión”, “es que no me gustan que mis hijos vean tanta televisión”, “es que leo mucho”…,

Así es como nos convertimos en los europeos occidentales más ignorantes. Todos los países de nuestro alrededor, a excepción de Portugal, han tenido la oportunidad, la hayan aprovechado o no, de poder leer cualquier libro desde 1.945, treinta años más que nosotros.

Después nos preguntamos como es que en España es el único país que existe la “prensa del corazón”.

Al final, estamos a un paso de convertirnos en “viejas y chachas”.

No podemos desesperar, siempre nos queda el exilio.

LA FINA LLUVIA RELIGIOSA

¿Es posible vivir en España sin religión?

Una de las cosas que me dejan mas perplejo es que se celebre un día al año -6 de diciembre- y en un país con leyes marco no confesionales, el que una deidad pudiera dejar embarazada a una mujer sin que hubiera penetración vaginal.

Puedo llegar a entender que se celebre el día de Navidad, más como fiesta social y, sobre todo, familiar, que otra cosa; también que se haga lo mismo con el 6 de enero como coartada para dedicar un día a los niños; lo mismo con el día del trabajo, debido al sacrificio, penurias y dolor que ha costado conseguir mejoras laborales a lo largo de la historia; el día de los enamorados; incluso, puedo llegar a entender, que hasta, para tema de uniformidad social y concepción de Estado, haya un día a la Constitución, otro día a la Lengua, etc., pero que hay un día festivo a un personaje, seguramente sicótico, como San Esteban, personaje desconocido para la totalidad de la población, es algo paradójico. Por una cuestión de simple curiosidad he leído en una enciclopedia que, San Esteban, fue uno de los primeros mártires cristiano. Si el tema era hacer festivo el 26 de diciembre para alargar los días festivos, lo mejor hubiera sido buscar un acontecimiento más positivista.

Con las fiestas en pueblos y ciudades pasa lo mismo. En Girona, se llega a celebrar su fiesta mayor, el día de San Narciso, un santo que en tres ocasiones salvó a la ciudad de caer en manos francesas, tres veces en que sus seguidores/adoradores abrieron su ataúd -con cuerpo incorrupto incluido, por supuesto- e hicieron que salieran miles de moscas que pusieran en fuga al francés invasor.

Barcelona, ciudad europeísta por excelencia, según los barceloneses, celebra su día dedicándoselo a una deidad virginal –la virgen de la Merced-. Madrid, la ciudad del “No pasarán” y capital de un Estado no confesional, tiene dos días festivos propios: uno dedicado a un explotado agricultor (San Isidro) y, otro (2 de mayo), una vez más, a una celebración contra el francés invasor. Esto último ya parece demasiado recurrente y reiterativo cuando, Francia, actualmente, es uno de nuestros socios más estrechos en la Unión Europea.

Está tan impregnada la sociedad de religión que ya ni molestan las campanas de las iglesias. Está visto que somos uno tolerantes redomados y estamos llenos de respeto por los hábitos religiosos de la sociedad. Por la religión católica, claro está. Si nos ponen un minarete y el imán empieza a llamar a los fieles gritos, cinco veces al día, seguro que le tiramos piedras y sacamos esa frase que nos gusta tanto a los seres humano: “que se vayan de nuestro país”.

En Ferrol, lugar donde se celebra la Semana Santa por todo lo alto, te puede dar un síncope si permaneces esas fechas por allí. Desde las 8 de la mañana puedes empezar a escuchar el sonido monótono de los tambores y no dejarlos de oír hasta las dos o tres de la mañana, para volver a escucharlos, otra vez, al día siguiente. Parece ser que el objetivo es más comercial que religioso. Como la ciudad adolece de un parque temático, de un acuario, o de correr delante de un toro, pues tiene una semana de reiteradas procesiones.

Me cuentan que en Sevilla las hermandades/cofradías están repletas de militantes socialistas y comunistas de Izquierda Unida. Parece ser que la tradición está por encima de las creencias políticas. Cosas veredes…,

Lo más curioso de todo esto es que nadie se declara católico practicante y de Comunión diaria, las iglesias están vacías, se está en contra de los dogmas del catolicismo (aborto, divorcio, castidad, etc.) y se es partidario que uno piense como le de la gana.

La monarquía republicana española

Recuerdo que, ante la restauración monárquica que se avecinaba, se decía “habrá rey, pero no corte”, sería como tener un rey-presidente y eso, al menos un poco, nos tranquilizaba. No estoy seguro de que esto haya acabado así.

Lo prolífica que son, históricamente, las familias reales -la española también, obviamente- me hace pensar que todos los miembros, o su mayoría viven directamente o indirectamente a cuenta del Erario Público. Ahora ya no es solamente tener una persona a cargo de las cuentas del Estado, incluso tampoco solamente con una esposa e hijos, si no que se ha convertido en sustentar una familia al completo con yernos, nueras, nietos…,

Creo que la Corona debería tener cuidado con las formas y no creerse que vive en un país con una sociedad monárquica. La reciente Historia dice que no lo somos. La mayoría estamos agradecidos al Monarca de lo que ocurrió en el 23-F, pero sólo eso. Como se suele decir a menudo: “podemos ser juancarlistas, pero no monárquicos”.

Una cosa es que se aceptara una Jefatura de Estado representado por un rey y otra cosa es que esa Jefatura del Estado represente a un grupo clasista que vive fuera de la legalidad, como creo que es el caso.

También habíamos aprendido que un monarca en un estado democrático “reine, pero no gobierne”, lo que no se nos dijo era que podría hacer declaraciones o tomar posiciones ideológicas concretas.

Cuando fue el desastre del "Prestige”, el Rey, al ver el estado de las embadurnadas costas comentó: “No se debería hacer demagogia con esto”. ¿A quién estaba dirigido este mensaje”?, ¿por qué no preguntó “cómo se ha llegado esto”? Criticar la mala gestión del gobierno del PP, ¿era hacer demagogia?

¿Puede un Rey bañarse desnudo en alta mar y exponerse a que lo fotografíen desnudo? ¿No entra en su sueldo el no hacerlo? Si lo hace y lo fotografían, ¿es contraproducente el hacer públicas esas fotografías? Si sabe que no puede hacerlo y lo hace ¿se tienen que publicar?

Seguramente es legal pero ¿es legítimo que un representante público y su familia vivan toda su vida del Estado, con un nivel de vida pareja a un magnate de las finanzas? ¿La contraprestación que le puede dar al Estado, va pareja al gasto que produce y al modelo que da a los contribuyentes? Es un tema muy manido el gasto que puede ocasionar un monarca y su familia. Quizás sería menos demagógico el hablar sobre sus posiciones ideológicas.

¿El Jefe del Estado puede manifestar públicamente sus opciones políticas y/o religiosas? Si puede hacer alarde de su opción religiosa, ¿por qué no ya de la política?

En un Estado no confesional como es el español ¿puede o tiene el Jefe del Estado que hacer una reverencia ante una alta jerarquía religiosa? ¿Es extrapolar su opción religiosa al papel que le da la Constitución como Jefe de Estado de una sociedad no confesional? ¿No tendría que hacer alarde de su opción religiosa? ¿Debería circunscribirlo al ámbito de su vida privada?

¿Se pueden celebrar una boda, un bautizo de Estado? ¿No es anticonstitucional que los miembros de la familia real hagan alarde públicamente y en ceremonias de Estado de su vida religiosa? ¿No debería ser una boda civil (de Estado), al igual que suelen celebran un número creciente de españoles y, después, si ese es su creencia personal, que lo haga privadamente por el rito religioso que profesen?

¿Representa el monarca actual verdaderamente un Estado no confesional o sólo representa a los católicos cuando ejerce de Jefe de Estado?

¿Por qué no hace alarde público de sus preferencias futbolísticas?

¿Se inclinaría a hacer una reverencia el Jefe del Estado ante un rabino judío, un imán musulmán o un obispo anglicano?

¿No debería el propio Jefe del Estado auto-censurarse de sus creencias personales e intentar ser representante de todos los miembros de la sociedad?

Personalmente creo que se nos ha intentado mitificar a una persona, en este caso por el papel desempeñado en el periodo de la llamada Transición, o sea la reforma de los Principios Generales del Movimiento, para que el poder militar fuera disciplinado y no se alzara contra la Constitución. Esta mitificación, ese culto a la personalidad, le ha dado licencia para todo, una carta blanca, demasiado blanca, a la monarquía española para perpetuarse en el poder y ejercer su papel no acorde a las formas constitucionales.

Al final proyectan una imagen, por alarde de sus creencias personales, no acorde a la Constitución.

¿Es algo intrínseco a la monarquía la religiosidad? Un elemento más a este debate, debería ser que en un país, cuna de la democracia liberal como es el Reino Unido, sea Jefe del Estado una reina que también tenga el cargo de "Jefa de la Iglesia Anglicana". ¿No éramos nosotros los papistas, los que no teníamos claro la separación de la Iglesia y el Estado?. ¿Ocurre también los mismo en otros estados con monarquías parlamentarias?.

¿Al final tenemos que abogar por la República porque los Jefes del Estado en una monarquía parlamentaria solamente representan a una parte de la sociedad y, de esa manera, no se respeta la Constitución que dicen respetar y han sancionado?.

Su Ejercito español

Recuerdo cuando éramos pacifistas y pensábamos que el Ejercito era una cosa de viejos, de gente bruta, de personas que estaba mimetizada con el anterior régimen…, y abogábamos por su desaparición. Era el Ejército de Franco. Una estructura en la que se enmarcaba el régimen del Caudillo y le reprochábamos que fuera un sitio en donde, más o menos, te secuestraban durante un año y en el que solamente aprendías a vaguear. Había otros que le reprochaban que, al estar pendiente de hacer la “mili” no podías ser contratado por alguna empresa; otros, los que ya trabajaban, se sentían molestos al tener que dejar de trabajar un año para servir en filas sin que se les asegurara que a la vuelta tendrían reservado su antiguo puesto de trabajo.

Había algún otro caso que me resultaba chocantes y se daba la totalidad en zonas agrícolas, pequeños pueblos y aldeas, en las que podías encontrar a jóvenes que esperaban ir a cumplir sus obligaciones con la Patria con mucho anhelo ya que eso les suponía salir del pueblo. Algunos hasta pensaban en que, aparte de salir de su pueblo, ya no volverían a reentrar en él. Para mí eso era cosas de gente de campo, personas sin ideología…,

Yo, como la mayoría de la gente con la cual me relacionaba o conocía, éramos partidarios de la supresión del Ejercito o, estirando un poco nuestra posición, de crear un ejercito voluntario y profesional. No podía ser que nosotros, gente que no estábamos a gusto en un país tan gris, tan desfasado comparado con los países de la Europa occidental, con una policía dictatorial y con profesores violentos y maltratadores, entráramos obligatoriamente en un ejército cuyos valores no compartíamos.

Valores como Patria (la patria de Franco); Sacrificio (por un país con el que no estábamos de acuerdo ya que queríamos ser como Alemania, Suecia u Holanda); la Bandera (era la de Franco) era el símbolo de todo aquello; Dios (el dios de sangre y penitencia del que nos hablaban en los colegios), etc., etc. ¿Cómo íbamos nosotros a estar en un Ejercito cuyos oficiales, jefes y generales eran de ideología franquista, ultraderechista, miembros del Opus Dei, militaristas caducos, pertenecientes a un ejercito mal armado con material anticuado, lleno de chatarra regalada por EE UU? Era imposible.

Con la llegada de la Democracia las cosas no cambiaron. Gobernando el PSOE todavía te preguntaban a tu ingreso en la “mili” que religión profesabas. Si te acogías al derecho reconocido en la Constitución del 78 y les recordabas que tenías el derecho a no declararlo, te miraran como a un bicho raro y te decían señalando el formulario: “aquí hay que poner de que religión eres”. Al final, te ponían “católico” y mandaban pasar al siguiente. La paradoja seguía cuando preparabas con tus compañeros de filas el desfile de la Jura de la Bandera y tenías que responder afirmativamente a la pregunta:

“¡Soldados!, ¿juráis por Dios y por vuestro honor y prometéis a España, besando con unción su Bandera, obedecer y respetar al Rey, y a vuestros Jefes, no abandonarles nunca y derramar, si es preciso, en defensa de la soberanía e independencia de la Patria, de su unidad e integridad territorial y del ordenamiento constitucional, hasta la última gota de vuestra sangre?”. Era significativo la frase calderilla al final del juramento: “ordenamiento constitucional”.

Había que responder: “Sí, juro”. El “sí, prometo”, todavía no existía cuatro años después de promulgarse la Constitución.

Después aparecía un cura: "Ruego a Dios que os ayude a cumplir lo que habéis jurado y prometido”. ¿Pero no había cambiado todo?

Había otra opción si decías que no eras católico o pertenecías a otra religión, podías jurar bandera en la enfermería. No tengo ni idea que tipo de ceremonia se podría celebrar allí.

O sea, de momento, estabas encuadrado en una organización ilegal, subversiva, que no respetaba la Constitución Española en la que se declara que España es un Estado no confesional. Intuías que ya se estaba alterando las Leyes por una, digamos, tradición franquista. ¿Cómo iba yo a prometer defender todo aquello?

Decía Perón, y no hablo precisamente de un demócrata, que la Patria no es la bandera, que no es el Escudo, que no es el Ejercito, sino que es los hospitales, las escuelas, las universidades, las carreteras, las médicos, etc. Yo por defender esa Patria si que me apuntaba y seguramente la mayoría de los que estábamos allí, no la de una Patria anquilosada en la tradición, llena de militarismo africanista, de religiosidad, de dogmatismo y de ilegales tradiciones.

La aprobación de la ley de objeción de conciencia le dio un tiro mortal al ejército de recluta obligatoria. El sentir de la juventud no estaba en una organización que no vivía en la realidad del mundo actual, por lo que se acogían a la Prestación Social Sustitutoria que, años tras año, hacía que el número de jóvenes españoles en ingresar en el Ejército decreciera considerablemente.

A la crítica de esta concepción anquilosada del Ejercito, se le sumaba otra también importante desde sectores nacionalistas e independentistas, con dos tipos de posiciones; una directa, de que España no era su país y que no tenían que defenderlo y, otra, que de una manera más solapada y pensando en su propio “proceso de construcción nacional”, promocionaba el ejercito voluntario y profesional que, aunque más caro que de leva obligatoria, era mucho más eficiente. Seguramente tenían algo de razón, pero no era su preocupación, sino otra.

Todo esto llevó a que, maravíllense, el primer Gobierno de Aznar, con la ayuda de los partidos nacionalistas que le prestaban su apoyo, vulnerase la Constitución Española y que el Ejercito Español pasara a conformarse como un ejercito voluntario y profesional, algo que no estaba reflejada en la Ley Marco del 78. Prefirieron profesionalizar el Ejercito antes de hacerlo laico y basarlo en la sociedad civil real.

El Ejercito de recluta universal es una herencia de la Revolución Francesa y debería haberse conformado, una vez muerto Franco, como un pilar de la sociedad democrática y REAL, pero el nacionalismo español, tal como pasa con los demás nacionalismos que abundan en nuestro territorio, no se basa en la realidad y cree que la sociedad es una sociedad católica que sueña con dar la vida por su anhelado y soñado paraíso patriótico.

El Ejército debió de ser reformado y no profesionalizarlo.

Años después, muchos años después, todavía siguen con lo mismo. ¿Qué se puede esperar de un Ejército que todavía tiene como unidad más importante, una división que se llama Brunete, en recuerdo de una de las batallas hubo como consecuencia de un golpe de Estado perpetrado contra un gobierno constitucional y que ganó el bando insurrecto?

¿Qué se puede esperar de un Ejército que celebra su día con la festividad de una deidad religiosa católica? ¿Los soldados ateos, protestantes y musulmanes cantan los himnos militares llenos de religiosidad católica? ¿Todavía se canta en la Armada Española la Salve Marinera en honor a la Virgen del Carmen?

Parece ser que los españoles por lo único que podemos dar la vida es por salvaguardia de los valores católicos. Para defender los valores republicanos (igualdad, libertad, fraternidad), no.

En este momento de abundante inmigración, con gente proveniente de muchos países sin concepto de Estado, de sociedades rotas, no democráticas, de países que solamente existen en el mapa, el Ejercito hubiera podido ser un instrumento de uniformidad en los valores democráticos, obligando a que todos los nuevos españoles que vienen a ayudarnos a construir una sociedad mejor, tuvieran la concienciación de que algún día podrían tener que defender los valores de la sociedad democrática que les ha acogido. No por un dios, ni por la tradición, ni la historia que, lógicamente, no son comunes.

Un ejército así, sí que sería mi Ejército. El otro no.

Esclavas on the road

Se ha convertido en una verdad absoluta e incuestionable el pensar que no se puede acabar con la prostitución.

Siento vergüenza cuando voy con mis hijos en coche y veo a jóvenes y preciosas mujeres queriendo cambiar la introducción de un pene en su boca, vagina o ano, por dinero (no he puesto “ofrecer su cuerpo” porque me parece un eufemismo no muy esclarecedor y hasta un poco hortera). Cada vez que veo alguna, me tensiono esperando que uno de mis hijos me pregunte que hacen esas chicas a ambos lados de la carretera y, contestada su pregunta, me vuelvan a preguntar el porqué permitimos eso. Todavía no he llegado a tener una buena respuesta.

No recuerdo donde leí que la prostitución de los años 40, 50 y 60 era consecuencia de la miseria que acampaba por territorio hispano; que la de los años 70 y 80 era debida al consumo de las drogas y que, la de los años 90 y primera década de este siglo, está siendo debido a la simple esclavitud.

Sobre este tema, la prostitución, también hay un debate sobre su posible legalización o no. Una parte sostiene que sería lo mejor para que de esta manera las prostitutas y sus clientes estuvieran más protegidos sanitariamente y que, también, estas, incomprensiblemente llamadas “trabajadoras del amor” (sic), tengan su seguridad social e, incluso, contribuyan al sostenimiento del Estado del Bienestar –que las margina y olvida que son esclavas- con los impuestos de su “actividad económica”.

Otra posición sostiene que, legalizarla, no las beneficiaría, sino que legalizaría, obviamente, su marginalidad y esclavitud. La anterior posición, a la que me he referido en el párrafo anterior, parte del antiguo discurso de que las prostitutas son jóvenes, en su mayoría del sur de España, que nutren las calles de viejos barrios de las grandes y medias ciudades. Esto ya no es así. Ahora las jóvenes ya no son de nuestro Sur, sino del otro gran Sur y también del Este de Europa. Ya no son jóvenes andaluzas, extremeñas o gallegas aparcadas en bares y tabernas de mala muerte y controladas/protegidas por un novio sinvergüenza urbanita. Ahora son estructuras mafiosas del África subsahariana y de la Europa del Este que exportan, asientan, controlan, alquilan, venden a estás foráneas jóvenes. La chica de pueblo que venía a la ciudad a trabajar de sirvienta y que era engañada por su novia para ejercer la prostitución, ha acabado hace muchos años. Ahora hasta existe el sistema “vending”, que consiste en dejar a prostitutas en los cruces de carretera a las 6 de la mañana e ir a recogerlas a las 9 de la noche, tal como si fueran una maquina de dispensar refrescos, cafés o bollería.

En esta época de renacentista profesionalización, la modernidad también ha llegado a la prostitución e, incluso, existe una organización empresarial de clubes de alterne que juega como poder fáctico, tal como si fuera otro tentáculo de la CEOE.

Dicen que ni la propia Iglesia española, vasca y catalana, salida de la Gloriosa Cruzada, pudo acabar con las mujeres de mala vida que fumaban y te trataban de tú sin apenas conocerte. Ni el gran Estado Nacional Sindicalista, adalid de la gran Revolución Pendiente que nos iba a librar del Liberalismo y del Marxismo, pudo hacerlo. Parece ser que se dejó hacer, ya que valía más contentar a los hombres de aquella época con el placer carnal, que meter a las miserables prostitutas en campos de trabajo o de reeducación nacional.

Esta eterna tolerancia hacia la prostitución se veía empañada con algunas redadas hacia ellas, e incluso, hacía los protectores/novios que asesoraban y disfrutaban de las jóvenes miserables que eran engatusadas por ellos mismo, de mil y dos maneras.

Todo esto llevó también a que con la “Reforma” de Los Principios Fundamentales del Movimiento que enmarcaban aquella, añorada por algunos y más de algunos, Democracia Orgánica, no se cuestionara este tema. Se pensaba que la Libertad que se avecinaba acabaría lánguidamente con ella, con la prostitución, y ya no harían falta putas. Los españoles ya no necesitarían comprar esa masturbación extracorpórea.

Los hechos, el tiempo, la realidad, parece demostrarnos que no fue así, pero parecía que sí, ya que la desaparición de algunos barrios, de esas noveladas estrechas calles, llenas de bares y pensiones, con mujeres sinuosas y viandantes sin prisa, nos lo estaba corroborando.

Después de esos primeros años de prehomologación con nuestros vecinos europeos, en los que gozosamente nos inundamos de revistas, películas administrativamente llamadas “eróticas”, que acabaron lógicamente en lo verdaderamente esperado: pornografía dura y pura, la cosa cambió por exceso, ya no se iba a ver striptease, este tipo de salas desaparecieron; la gente quedó saturada por ese curso acelerado de cuerpos, consultas de sexólogos, de cine sin ton ni son… Lo curioso es que a la par que nos volvíamos tan europeos, tan libres, tan liberales, la Fiesta Nacional y el fútbol decaía, las folklóricas desaparecían y el deporte rey era ahora el baloncesto. Ya éramos casi como los suecos, los noruegos, los holandeses… Las prostitutas estaban ahora en salas de masaje y en clubes, establecimientos escasos en número que eran sólo visitados por gente mayor, la población menor de 60 años ya no requería esos servicios.

Años después, no hace tantos, unos 10/15 años, la cosa empieza a cambiar, hay otra prematura pero -esta si que es- real homologación con nuestros vecinos europeos –los occidentales, claro-: Llega la inmigración. Con ella llegan exuberantes jóvenes de Nigeria, Cabo Verde, Colombia, Bulgaria, Rusia, Ucrania, Rumania… El español parece estar cansado del sexo patrio y se vuelca en este tipo de prostitución no nacional. Aparecen prostíbulos con, ya no decenas de prostitutas, sino con centenares, donde uno puede elegir a la joven que quiera. Los periódicos se llenan de anuncios de prostíbulos y/o prostitutas, hasta algunos clubes de fútbol de barrio son patrocinados por prostíbulos, incluso se anuncian por la radio. Las despedidas de soltero ya no se celebran en discotecas y en pubs, sino en cabarets llenos de bailarinas/prostitutas. Vuelve, incomprensiblemente, el “striptease”. Ahora se hace sobre una barra, la misma estética que veíamos en películas americanas de los años 80 y que, con nuestro secular antiamericanismo, despreciábamos al observar a los americanos asistiendo a ese tipo de cabaret donde una chica se desnudaba mientras ellos se tomaban una cerveza. Lo achacábamos a su origen cuáquero.

A algunos sentimos el corazón a consecuencia de que nuestros ojos ven. Antes no se veía y no sufríamos. Ahora ya conviven con nosotros, incluso en nuestros edificios habitan algunas casas de masajes o empresas de modelos, no eufemísticamente, llamados casas de putas.

Veo en los ojos de mis hijos un claro reproche de que mi generación, los que tenemos entre 40 y 55 años, la generación que está gobernando, la generación que bajó de la Sierra Maestra Virtual, la que luchó en las calles del París Virtual, la que estudiaba en el Berkeley Virtual y tiraba piedras a la policía yankee, permita y, sobre todo, TOLERE, la esclavitud.

Hoy en día, en Suecia, lugar de donde decían venían unas rubias espectaculares muy libres ellas y muy liberales, se han tomado en serio esto de acabar con la prostitución. Ahora ya no se perseguirá a las prostitutas sino que se hará a LOS CLIENTES, a esos mismos seres sin escrúpulos, a esos mismos seres sin principios que se aprovechan de chicas que son esclavizadas. Aquí ya no hay un aprovechamiento de una chica venida de la miseria, sino de un aprovechamiento de una chica esclavizada. Hay que acabar con esto y los suecos han empezado, POR FIN, por el sitio que era intocable y que nunca se intentó penalizar: EL CLIENTE.

Desconozco, por falta de información, si esta fórmula también está enfocada simultáneamente hacia el esclavista, el secuestrador, pero me gustaría que fuera así.

Otra parte que debería ser perseguida con igual ahínco es el empresario de locales de alterne, el mismo personaje que manifiesta sin ponerse colorado que solamente es otro factor en el negocio, el más pequeño: él sólo pone el local. Parece que están muy interesados en que se legalice este tipo de esclavitud, que se blanqueé todo el dinero que crea este negocio esclavista, en que las esclavas puedan y lo necesiten cobrar el paro, el que tengan Seguridad Social y todo lo demás. Está visto que son un ejemplo del empresariado patrio altruista.

José Bono, ex-Presidente de la Junta de Castilla-León, manifestó en una ocasión, que él era partidario que las fotografías de los maltratadotes de género fueran publicadas en periódicos y vallas publicitarias en lugares públicos. Yo extendería esta gran idea a los CLIENTES detenidos por contribuir a la esclavitud, la prostitución.

¿No será que nuestro ensimismamiento patrio, nuestra hasta hace poco oculta xenofobia, nuestro etnocentrismo, nuestra actual posición de “nuevos ricos”, nos hace mirar hacia otro lado porque son chicas esclavizadas no españolas?

Alguna razón habrá en nuestras mentes para que podamos vivir sabiendo que en nuestra sociedad todavía existe la esclavitud.